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Representación de una mujer en el alumbramiento de un nuevo ser
Con vida.
Material: Reolita.
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Atlantes, los hay de piedra, carne y madera.
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Tula de Allende, Hidalgo; Tierra de Atlantes guerreros y Humanos creadores, unos guardianes ancestrales, los otros, personas sencillas y grandes conocedores del legado, quienes también lo comparten para seguir la tradición universal del saber, entender, transmitir y disfrutar de la maravilla del Ser.
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Tula no sólo es tierra de Toltecas, ni únicamente de Atlantes imponentes, no es pues, puramente zona arqueológica. El visitar Tula, implica la introspección de tu Ser para reencontrarte con aquellos de quienes nos han hecho creer que tránsfugos a sus orígenes, abandonaron ese lugar sin atañeres el mismo, y con ello, abrasar imposiciones ideológicas, logrando temporalmente suplantar el presente por vendas que hacen olvidar y desechar nuestro antecesor.
El legado no es para resistirse al cambio, es la apertura a lo siguiente sin olvidar lo que existió, para exponer y aprender, para no caer en las feroces cruzadas que líderes actuales aun pretender guiar como única solución para la falaz verdad única, a la apuesta de la sin memoria colectiva.
Aprende y comparte, razona y cuestiona, expande y preserva, busca y reconoce, mejora e inventa, y finalmente, convive con la comunidad sin fronteras, sin jerarquías ni omniscientes.
Jorge Alberto Alvarez Ascencio
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